La labor de salvar especies de corales amenazados

Los arrecifes coralinos son fuente de vida, cuya riqueza es comparable con el bosque tropical lluvioso. Considerado los ecosistemas más productivos y diversos de la tierra.

  • Se estima que el valor económico global de los arrecifes de corales es de  $375 mil millones por año.

Sin embargo, existen amenazas provocadas por fenómenos naturales o actividades humanas, causando su deterioro, como la disminución de su población en algunas zonas detectadas en el  Parque Nacional de Portobelo, provincia de Colón.

Las autoridades no son ajenas de la situación que atraviesa la población de corales, tras advertir que los arrecifes se están degradando rápidamente producto de la acumulación de impactos provenientes de actividades humanas. El último informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático publicado en octubre de 2018 concluye que a pesar de las acciones que se ejecuten para estabilizar la temperatura mundial de 1.5° por encima de los niveles preindustriales, en las próximas décadas se perderá entre el 70% a 90% del arrecife de coral a nivel mundial.

Factores como la sobrepesca, los métodos de pesca destructivos, daños físicos causados por la navegación, extracción y minería de corales, el desarrollo costero, la mala calidad del agua que llega a estos ecosistemas y el cambio climático son las principales amenazas de los arrecifes coralinos. Se estima que el 60% de estos arrecifes ya han sido severamente afectados por estos factores a nivel mundial.

Lo anterior, fue parte de la base del proyecto de Ley 196  que establece la protección integral de los ecosistemas de arrecifes coralinos, ecosistemas asociados y especies asociadas en Panamá, este proyecto se traduce en la Ley 304 del 31 de mayo de 2022.

Panamá cuenta con un registro aproximado de 130 especies de corales; en el 2018 se descubrió una nueva especie de octocoral rojo de sangre en Panamá, por un equipo de investigadores del del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) y del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (CIMAR) de la Universidad de Costa Rica.

En este sentido se trabaja en conjunto con biólogos, investigadores y las universidades para generar conocimiento, al tiempo que se incentiva a más jóvenes a estudiar carreras vinculadas a la vida marina.

Panamá es fuente de conocimiento para estudiantes locales, y otros países como Alemania, Holanda, Estados Unidos, quienes están arribando al país para realizar sus prácticas de maestría y doctorado.

The Smithsonian Tropical Research Institute también  juega un rol importante dentro de las investigaciones del medio marino; en la actualidad realizan monitoreo de arrecifes coralinos en 33 sitios, 17 son en la costa del Pacífico y 16 en el Caribe.

Los arrecifes coralinos no solo son el sitio de vivienda de los corales, sino  un hábitat en que los seres humanos encontramos alimento, debido a que su ecosistema proporciona alimentos altos en proteínas, como sustancias químicas activas que son la base de una serie de medicamentos, como productos de belleza. Aparte son una barrera natural antes aspectos como el oleaje, las tormentas. En asociación con los manglares son la primera línea de defensa para proteger a las comunidades costeras de las olas y el aumento del nivel del mar, destacó la bióloga Yessenia González.

Acciones para preservar  poblaciones coralinas

Ante las amenazas que sufren los arrecifes coralinos, organizaciones como Reef 2 Reef  han implementado acciones como la instalación de guarderías de corales, específicamente en el Parque Nacional Portobelo, como la creación de un banco de genotipo y genoma para poder replantar  y evitar la extinción de las especies con las que trabajan actualmente: Acropora  cervicornis y Acropora palmata.

El director ejecutivo de la ONG, Reef 2 Reef, Jean Carlos Blanco, indicó que dentro del Parque Nacional de Portobelo -zona donde trabajan-, se ha identificado áreas afectadas, observando la disminución, incluso la desaparición de colonias de arrecifes. Por lo pronto, se trabaja en levantar un mapa para identificar la ubicación de estas colonias, y en el monitoreo para determinar si mantiene el ritmo, si están creciendo saludable o existen algún problema con esta colonia. Cuando se detecta algún problema se extrae un porcentaje y se guarda en el banco de genotipo.

 La organización trabaja con la familia de Acropora  cervicornis  y Acropora palmata, corales que están en mayor peligro por su fragilidad a bacterias y los cambios bruscos de temperatura.

La base de datos genéticos que se levanta es una medida preventiva,  en caso de registrarse una extinción masiva, ya se contaría  con los genotipos, para replantar los corales y evitar que se extinga dentro del Parque Nacional Portobelo.

En paralelo, se levanta un censo de los corales para conocer la cantidad que hay en la zona del Parque Nacional de Portobelo, pero se requiere más recursos para adquirir tecnología  que ayude con un monitoreo más preciso. Dentro de los proyectos que se contemplan está el uso de drones, para poder realizar un levantamiento topográfico del lecho marino e incorporar esas imágenes mediante Inteligencia Artificial y así conocer la cantidad de corales y ser más precisos. Incluso da el compás a investigadores de otros países poder acceder y hacer sus evaluaciones, sin necesidad de abordar un avión.

“Queremos tener un mapa integrado que todo el mundo pueda ver del Parque Nacional de Portobelo”, afirmó Blanco.

La organización tiene una meta ambiciosa, y es poder llevar  los corales a la reproducción sexual, esto demanda una serie de equipos para capturar el esperma y los óvulos, para luego llevarlo al laboratorio, incrustarlo en substrato y luego colocarlo en su ambiente natural.

Dentro de todo el ecosistema que nace en el lecho marino, hay un sistema de economía azul, que abarca cualquier actividad económica directa o indirecta relacionada con los océanos, el mar y la costa.

Se requeriría una Estrategia de Desarrollo Sostenible que dentro de varios aspectos, pueda incluir créditos de carbono, por ejemplo. En sí, se requiere involucrar más  a la empresa privada, gobierno y organismos internacionales, a fin de generar los recursos para realizar investigaciones, e implementar tecnología innovadora para recolección de datos.

La organización aspira poder desarrollar este tipo de proyecto en toda la costa y hacer esfuerzos similares en el Pacífico, y contar con un manual que se pueda poner a disposición de otras personas, tanto de la comunidad científica, como las universidades y todos los actores involucrados.

Guarderías de corales

Las guarderías para los humanos son concebidas como un espacio educativo, asistencial para favorecer el desarrollo físico, cognitivo, afectivo y social de niños y niñas. Pues bien, para los corales son justamente un área que cuenta con unas instalaciones ubicadas estratégicamente para proteger especies y comunidades en peligro. Se trata de un método de restauración, donde se colocan fragmentos de corales rescatados con el fin de que crezcan en un ambiente seguro.

Panamá es una fuente de conocimiento para estudiantes locales, como de otros países como Alemania, Holanda, Estados Unidos, quienes están arribando al país para realizar sus prácticas de maestría y doctorado. Foto Cortesía: Reef 2 Reef.

En este sentido, el director ejecutivo de Reef 2 Reef, precisó que cuenta con una guardería de corales en playa Huerta, ubicada en Portobelo, que incluye unos 500 fragmentos de corales y se está abriendo una segunda guardería en Puerto Lindo, donde también se trabajará con Acropora  cervicornis la y Acropora palmata.

Precisó que previo a la intervención se  identifica el problema, se colocan colectores de datos, se hace el reporte justificando la intervención y se procede con los permisos. Se extrae un 10% para mantener el genoma de la colonia, y de allí se lleva a la guardería, y se fragmenta en pedazos pequeños y se deja crecer durante doce meses. Si crece y no se da mortalidad, se tiene que identificar donde plantarlos, para que el proceso tenga éxito.

Dentro de las estructuras empleadas para confeccionar las guarderías  o viveros de coral están la de tendedero, árboles de coral. Se está probando un nuevo  sistema, como el de bioroca.

Panamá avanza, pero se requiere un trabajo integral

Panamá ha realizado ingentes esfuerzos para la protección de  las especies marinas. Contando con una serie de normas  y regulaciones, como La  Ley  de 2022 de la vida silvestre, el decreto Ejecutivo que crea la Estrategia y Plan de Acción Nacional de la Biodiversidad, el proyecto de Ley 196 presentado por el Centro de Incidencia Ambiental ante la Asamblea Nacional de Diputados. Convirtiéndose en la Ley 304 del 31 de mayo de 2022 que dentro de varios aspectos crea el Comité de Arrecifes, entre otras iniciativas que redundan en beneficio del entorno marino.

Para la también docente, Yessenia González, Panamá es uno de los primeros países de la región en contar una ley de esta magnitud que ofrece una protección de los arrecifes coralinos de una manera integral y más amplia, solo está pendiente la reglamentación de la misma, para poder ir avanzando.

Citó también la Ley sobre el uso y el reemplazo del plástico, donde Panamá también fue pionero en la región al contar con una norma al respecto.

Para González, la perdida de coral duro es una preocupación, debido que son los formadores de arrecifes. Los mismos son susceptibles al cambio de temperatura.

“Aunque los arrecifes panameños no están en lista roja, si tenemos esperanza de poder recuperar ciertas coberturas. Y no solo trabajar en la restauración sino también en las acciones que se realizan en tierra firma”, acotó González

Para González las  guarderías son una buena alternativa, pero es importante poner un alto a la contaminación, que es un trabajo integral que involucra a las escuelas, las empresas, y así aprender a manejar los desechos sólidos, como el tratamiento de las aguas servidas de una mejor manera porque todo esto afecta el ecosistema coralino,

“Es un trabajo integral, que requiere muchas acciones al mismo tiempo para recuperar, restaurar y conservar lo que se restaura”, concluyó.

Portobelo cuenta con un ecosistema boscoso y marino de gran valor. Foto: Himera Bethancourth.

Por: Minerva Bethancourth

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